Industria de semiconductores: cinco tendencias que marcarán la IA

Industria de los semiconductores: IA marca las tendencias

El informe de la SIA muestra cómo la demanda de IA impulsa tanto la transformación como la oferta de semiconductores.

Los semiconductores siempre han sido componentes vitales en la economía digital. Hoy representan la infraestructura que sostiene la inteligencia artificial, la computación en la nube, las redes de telecomunicaciones y los centros de datos. También son vitales para la robótica, las máquinas y vehículos inteligentes y autónomos.  En consecuencia, la capacidad de la industria de los semiconductores para diseñar y fabricar chips se convirtió en un asunto estratégico para gobiernos y empresas.

Diseño en la industria de los semeconductores. Imagen de IBM

Ese es el principal mensaje del informe State of the Semiconductor Industry 2026, publicado por la Semiconductor Industry Association (SIA). La organización representa a la industria estadounidense de los semiconductores y reúne a compañías como Intel, NVIDIA, AMD, Qualcomm, Broadcom, Micron y Texas Instruments, entre otras. En conjunto, sus afiliados lideran buena parte de la innovación mundial en diseño y fabricación de chips.

Sin embargo, el valor del informe va más allá de las cifras. Sus conclusiones coinciden con los análisis de fabricantes, consultoras y centros de investigación. Todos apuntan hacia una misma dirección: la inteligencia artificial está acelerando una nueva etapa para la industria de los semiconductores. Al mismo tiempo, redefine la competencia tecnológica entre países y abre oportunidades para regiones como América Latina.

La SIA identifica a la inteligencia artificial como el principal motor de la industria durante 2026. El despliegue de modelos generativos, agentes inteligentes y plataformas empresariales exige una capacidad de procesamiento sin precedentes. Como resultado, aumenta la demanda de procesadores especializados, memorias de alto rendimiento, redes de alta velocidad y tecnologías avanzadas de empaquetado.

Esta visión también es compartida por Deloitte, que identifica la infraestructura para inteligencia artificial como el principal motor del crecimiento de la industria durante 2026. La consultora sostiene que el ciclo de inversión en centros de datos, aceleradores y plataformas de IA está modificando la demanda global de semiconductores y redefiniendo las prioridades de fabricantes y proveedores tecnológicos.

Esta expectativa también es compartida por los principales fabricantes. Lisa Su, presidenta y CEO de AMD, elevó recientemente su estimación sobre el mercado de aceleradores para inteligencia artificial hasta un billón de dólares hacia 2030. De forma similar, Jensen Huang, fundador y CEO de NVIDIA, ha señalado que la infraestructura para IA representa uno de los mayores ciclos de inversión tecnológica de la historia reciente.

 Lisa Su, presidenta y CEO de AMD

Las decisiones sobre infraestructura para IA ya no dependen únicamente del software. También están condicionadas por la disponibilidad, el desempeño y la evolución de los semiconductores.

La segunda conclusión del informe es igualmente relevante. La fabricación de semiconductores pasó de ser un desafío industrial a convertirse en un objetivo de política económica y seguridad nacional. Estados Unidos, Europa, Japón, Corea del Sur e India incrementan sus inversiones para fortalecer su capacidad productiva y reducir la dependencia de cadenas de suministro concentradas en Asia.

La SIA destaca que Estados Unidos podría triplicar su capacidad de fabricación de semiconductores entre 2022 y 2032. Ese crecimiento responde, en buena medida, a incentivos públicos y privados destinados a atraer nuevas plantas y fortalecer el ecosistema local de innovación.

Nueva planta de TSMC en Arizona, Estados Unidos

Los principales fabricantes respaldan esta estrategia. Intel amplía su capacidad industrial en Estados Unidos y Europa, mientras TSMC construye nuevas instalaciones fuera de Taiwán para diversificar su producción. Al mismo tiempo, NVIDIA y otros diseñadores de chips impulsan alianzas con fabricantes para responder al crecimiento de la demanda generada por la inteligencia artificial.

Por su parte, McKinsey considera que el empaquetado avanzado será uno de los principales diferenciadores tecnológicos durante la próxima década. En lugar de depender exclusivamente de nodos de fabricación cada vez más pequeños, la industria busca integrar múltiples chips especializados en un mismo encapsulado para incrementar el rendimiento, reducir el consumo energético y acelerar las aplicaciones de inteligencia artificial.

TSMC coincide con esta visión y considera que tecnologías como CoWoS y SoIC serán determinantes para soportar la creciente demanda de procesadores destinados a inteligencia artificial y computación de alto desempeño.

La competencia por los chips ya no se limita al mercado tecnológico. También define el liderazgo económico, la soberanía digital y la capacidad de innovación de los países.

Más de US$300.000 millones es la inversión mundial anunciada en nuevas plantas de semiconductores durante los últimos años. El objetivo no es solo aumentar la producción, sino incorporar procesos más avanzados de fabricación y empaquetado.

A propósito, Lip-Bu Tan,  CEO de Intel comenta que “El empaquetado avanzado está ganando tanta importancia como el escalado de transistores para el rendimiento informático futuro.”

Durante décadas, la innovación estuvo asociada a la reducción del tamaño de los transistores. Sin embargo, esa estrategia comienza a encontrar límites técnicos y económicos. Por ello, la SIA sostiene que el futuro dependerá de una combinación de nuevas arquitecturas, materiales y tecnologías de empaquetado avanzado.

Boston Consulting Group advierte que la expansión de la industria dependerá tanto de las inversiones en capacidad productiva como de la disponibilidad de talento altamente especializado. La consultora señala que la formación de ingenieros y científicos será uno de los principales factores de competitividad durante la próxima década.

Este cambio también es respaldado por fabricantes como Intel, AMD y TSMC, que incrementan sus inversiones en tecnologías capaces de integrar varios chips dentro de un mismo encapsulado. Así, logran mejorar el desempeño sin depender exclusivamente de nodos de fabricación más pequeños.

Además, la inteligencia artificial acelera esta transformación. Los nuevos modelos requieren mayor capacidad de memoria, menor consumo energético y conexiones ultrarrápidas entre procesadores.

La próxima carrera tecnológica no se decidirá únicamente en las fábricas. También dependerá de quién domine el diseño, el empaquetado avanzado y la integración de sistemas complejos.


Por un lado, la inteligencia artificial, la óptica, la metalurgía y las tierras raras. Por otro lado, la energía, la conectivdidad y la nube, son los elementos que más inciden en la producción de chips.

Indudablemente, decenas de miles de profesionales especializados serán necesarios durante la próxima década para operar las nuevas plantas de semiconductores, según estimaciones de la SIA y de la industria.

“La fuerza laboral para los semiconductores del futuro determinará la capacidad de la industria para innovar y crecer”, comentó John Neuffer, presidente y CEO de la Semiconductor Industry Association.

La expansión de la capacidad industrial plantea un desafío menos visible que la construcción de nuevas fábricas. Se trata de encontrar ingenieros, técnicos y científicos capaces de diseñar, fabricar y validar dispositivos cada vez más complejos.

Por esa razón, gobiernos, universidades y fabricantes fortalecen programas de formación en microelectrónica, ciencia de materiales, automatización e inteligencia artificial aplicada a procesos industriales. Sin ese talento, las inversiones podrían perder competitividad.

Además, la automatización no elimina la necesidad de profesionales altamente calificados. Al contrario, incrementa la demanda de especialistas capaces de operar procesos con niveles extremos de precisión y calidad.

En respuesta a este desafío, fabricantes, universidades y organismos sectoriales impulsan programas conjuntos para fortalecer la formación de profesionales en microelectrónica, automatización y diseño de circuitos integrados.

La escasez de talento puede convertirse en una limitación tan importante como la disponibilidad de materias primas o la capacidad de fabricación. Para América Latina, este escenario abre oportunidades para fortalecer la formación de ingenieros y atraer inversiones en actividades de alto valor agregado.


Hacia 2030, la inteligencia artificial, los vehículos inteligentes, la automatización industrial y la computación de alto desempeño concentrarán buena parte del crecimiento de la demanda mundial de semiconductores.

Al respect, Jensen Huang, fundador y CEO de NVIDIA, explica que “La infraestructura de IA se convertirá en uno de los mayores ciclos de inversión tecnológica de la historia.”

La SIA concluye que la industria entra en una etapa de expansión sostenida. Sin embargo, el crecimiento no dependerá únicamente de fabricar más chips. También exigirá invertir en investigación, diversificar las cadenas de suministro y acelerar la colaboración entre gobiernos, fabricantes y centros de innovación.

Las previsiones de la industria coinciden en que la inteligencia artificial será el principal impulsor de esta transformación. En consecuencia, los países que desarrollen ecosistemas sólidos de investigación, diseño y producción tendrán mayores ventajas competitivas durante la próxima década.

Por ejemplo, Capgemini Research Institute coincide en que la inteligencia artificial está modificando la estructura de inversión tecnológica de las organizaciones. El desarrollo de infraestructura especializada será un requisito para aprovechar plenamente el potencial de la IA generativa y de los nuevos modelos empresariales basados en datos.

La competencia por el liderazgo tecnológico ya no gira únicamente alrededor del software. Quien controle la innovación en semiconductores también tendrá una posición privilegiada para desarrollar inteligencia artificial, computación cuántica, telecomunicaciones avanzadas y las industrias digitales del futuro.

Imagen de CAPGEM-ini

La industria latinoamericana no lidera la fabricación mundial de semiconductores. Sin embargo, sí puede beneficiarse de la transformación que impulsa la inteligencia artificial. El desafío consiste en identificar aquellos eslabones de la cadena de valor donde la región puede generar ventajas competitivas. Más que competir con las grandes potencias en producción, América Latina debe fortalecer su infraestructura digital, desarrollar talento especializado y construir un entorno regulatorio que favorezca la innovación.

La inteligencia artificial depende de una infraestructura tecnológica que comienza en los semiconductores y termina en las aplicaciones que utilizan empresas y ciudadanos. Cada modelo de IA requiere procesadores especializados, redes de alta capacidad, almacenamiento de alto rendimiento y sistemas energéticos confiables.

Para América Latina, esto significa acelerar las inversiones en infraestructura digital. No basta con ampliar la conectividad. También será necesario modernizar redes de fibra óptica, fortalecer los sistemas eléctricos y facilitar el acceso a tecnologías de procesamiento que permitan desplegar soluciones de inteligencia artificial de manera segura y competitiva.

El crecimiento de la inteligencia artificial impulsará una nueva generación de centros de datos. Los grandes proveedores de servicios en la nube continuarán expandiendo su capacidad regional. Al mismo tiempo, muchas organizaciones mantendrán infraestructuras on premise para cargas críticas, mientras el edge computing acercará el procesamiento a fábricas, hospitales, ciudades inteligentes y redes de telecomunicaciones.

Este escenario abre oportunidades para operadores, proveedores de infraestructura, empresas de energía, integradores y desarrolladores de software. Quienes logren construir ecosistemas resilientes y eficientes podrán atraer nuevas inversiones y fortalecer la competitividad digital de sus países.

La disponibilidad de ingenieros y especialistas será uno de los principales factores de competitividad. Sin embargo, el reto va más allá de preparar trabajadores calificados. América Latina también necesita formar investigadores, emprendedores y líderes capaces de desarrollar nuevas empresas basadas en tecnologías profundas.

Ese objetivo exige una mayor articulación entre universidades, centros de investigación, gobiernos y sector privado. La región tiene la oportunidad de impulsar ecosistemas donde el conocimiento se transforme en innovación, propiedad intelectual y compañías con alcance global. El desafío no consiste únicamente en suministrar talento para la industria internacional, sino en crear las condiciones para que surjan nuevos unicornios tecnológicos latinoamericanos.

La carrera por los semiconductores demuestra que la competitividad tecnológica también depende de políticas públicas consistentes. Los gobiernos ya no pueden limitarse a regular el mercado. Deben promover estrategias nacionales que impulsen la investigación, incentiven la inversión y fortalezcan la cooperación entre el sector público y la industria.

En ese contexto, los ministerios de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, las agencias de innovación, los organismos reguladores y los legisladores desempeñan un papel decisivo. Su misión será construir marcos regulatorios que fomenten la innovación, desarrollen talento y generen condiciones para atraer inversiones en infraestructura digital y tecnologías avanzadas. El diálogo entre Estado, academia y sector privado será determinante para definir el lugar que ocupará cada país en la economía de la inteligencia artificial.

El informe de la Semiconductor Industry Association confirma una realidad que trasciende a la industria de los chips. Los semiconductores dejaron de ser un componente tecnológico para convertirse en un activo estratégico de la economía mundial. La inteligencia artificial, la computación en la nube, las telecomunicaciones, la defensa, la salud y la industria dependen cada vez más de su disponibilidad y capacidad de innovación.

Para América Latina, el desafío no consiste en replicar el modelo de fabricación de Estados Unidos o Asia. La oportunidad está en construir un ecosistema propio alrededor de la infraestructura digital, los centros de datos, el talento y la innovación. Quienes comprendan esta transformación podrán integrarse a una cadena de valor global que seguirá creciendo durante la próxima década.

La región todavía está a tiempo de actuar. Sin embargo, el margen para hacerlo se reduce. Las decisiones que gobiernos, universidades y empresas adopten hoy determinarán si América Latina participa como protagonista de la economía de la inteligencia artificial o permanece como un simple consumidor de tecnologías desarrolladas en otros mercados.

Procesador desarollado por TSMC para Nvidia
Procesador desarollado por TSMC para Nvidia
¿Qué es la Semiconductor Industry Association (SIA)?

La Semiconductor Industry Association (SIA) es el principal gremio que representa a la industria estadounidense de los semiconductores. Reúne a fabricantes y diseñadores de chips, además de empresas que desarrollan tecnologías esenciales para la cadena global de suministro.

¿Por qué los semiconductores son esenciales para la inteligencia artificial?

Porque proporcionan la capacidad de procesamiento necesaria para entrenar, ejecutar e inferir modelos de inteligencia artificial. Sin procesadores especializados, memorias de alto rendimiento y redes rápidas, la IA moderna no podría operar a gran escala.

¿Por qué los gobiernos consideran estratégicos a los semiconductores?

Los chips son fundamentales para la competitividad económica, la seguridad nacional y la soberanía tecnológica. Por ello, numerosos países impulsan políticas para fortalecer su capacidad de investigación, diseño y fabricación.

¿Qué oportunidades tiene América Latina en esta industria?

La región puede fortalecer su infraestructura digital, atraer inversiones en centros de datos, formar talento especializado, impulsar empresas de base tecnológica y desarrollar políticas industriales que favorezcan la innovación y la adopción de inteligencia artificial.

¿Cuál es el principal mensaje del informe de la SIA para las empresas?

La inteligencia artificial está redefiniendo toda la cadena de valor de los semiconductores. En consecuencia, las organizaciones deberán planificar sus inversiones considerando no solo el software, sino también la infraestructura tecnológica, la disponibilidad de procesamiento y el desarrollo de talento especializado.

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