Colombia requiere megavatios para sus data centers

Colombia requiere energía para sus data centers

Colombia atrae inversiones millonarias en data centers, pero la IA eleva la demanda tanto de energía, refrigeración y confiabilidad. Vertiv muestra las oportunidades que se abren con estas inversiones.

La conversación sobre los centros de datos en Colombia está cambiando. Durante años, el debate estuvo concentrado en conectividad, ubicación, costos, talento y demanda empresarial. Incluso, últimamente, la mayor preocupación fueron las certificaciones de cada centro de datos. 

Ahora aparece una variable más difícil de ignorar: la energía.

ANDICOM 2026 puso la inteligencia artificial en el centro de la agenda tecnológica regional. El congreso se realizó bajo el concepto “Unleashing the Power of AI” y reunió a más de 6.200 asistentes de más de 35 países.

Pero detrás de las conversaciones sobre modelos, aplicaciones y productividad apareció una pregunta mucho más física: ¿Dónde se va a procesar toda esa inteligencia artificial?

La respuesta conduce inevitablemente a los centros de datos. Y estos necesitan algo que ningún algoritmo puede reemplazar: energía eléctrica. La magnitud de las inversiones permite entender por qué la discusión energética adquiere tanta importancia.

-Un ejemplo es ODATA, empresa que anunció en 2024 una inversión de US$1.300 millones para construir dos nuevos centros de datos en Cundinamarca. Los proyectos son el DC BG02, en Mosquera, y el DC BG03, en Tenjo.

Según la compañía, tendrán una capacidad combinada de 144 MW. El primero tendrá 24 MW y el segundo 120 MW. Las primeras fases de construcción fueron programadas para completarse durante el segundo semestre de 2026.

El dato más interesante, aparte del monto de la inversión son los megavatios que devorará cada centro de datos. Un proyecto de 144 MW permite dimensionar el cambio que está experimentando la infraestructura digital. Así, pasamos de edificios llenos de servidores a instalaciones cuya escala empieza a parecerse a la de grandes consumidores industriales de energía.

Por otro lado, el 4 de septiembre, durante ANDICOM, IFX Networks anunció una inversión de US$169 millones en Colombia durante los próximos dos años.

Luis Gabriel Castellanos, Country Manager de IFX Networks en Colombia, explicó a La República que la inversión busca fortalecer la infraestructura de data centers de la compañía ante el crecimiento de la demanda asociada con la inteligencia artificial.

La señal de mercado es clara. Los operadores están ampliando su infraestructura para mantener dentro de América Latina una mayor capacidad de procesamiento, almacenamiento, conectividad y servicios digitales.

Es indudable que la inteligencia artificial está modificando la arquitectura de los centros de datos. Porque, aparte de requerir instalar más servidores, los nuevos aceleradores de IA concentran mucha más capacidad computacional en menos espacio.

Eso aumenta simultáneamente las necesidades de energía y refrigeración. Vertiv viene siguiendo esta transformación de cerca. En su análisis sobre la evolución de la infraestructura de TI, la compañía proyecta que las densidades de los racks podrían pasar de hasta 50 kW actualmente a 140 kW en 2025, 300 kW en 2027 y hasta 1 MW a partir de 2029.

De igual modo, la compañía también advierte que algunos operadores ya están encontrando limitaciones eléctricas que obligan a rediseñar la infraestructura.

El cambio tiene una consecuencia directa. Un centro de datos preparado para IA ahora se diseña pensando en cuánta potencia puede entregar, distribuir y disipar.

Por eso la carrera por la infraestructura de IA es, en buena medida, una carrera por potencia eléctrica, capacidad de distribución y capacidad térmica.

Al respecto, Efrén Martínez, Offering Manager en Vertiv LATAM, comenta que “las nuevas cargas de IA llevan densidades por rack desde 10 kW hasta 100 kW, 500 kW e incluso 1 MW. En mercados emergentes como Colombia, el desafío es doble: se necesita más capacidad de generación, pero esa capacidad debe llegar con confiabilidad, redundancia y calidad de potencia que exige la infraestructura de IA”.

En consecuencia, el salto de densidad también transforma la refrigeración. Vertiv señala que las cargas actuales pueden superar los 100 kW por rack y que las proyecciones llegan hasta 1 MW. Con esas densidades, la refrigeración tradicional por aire empieza a quedarse corta.

De esta forma, la compañía plantea una combinación de refrigeración líquida y por aire para atender las nuevas cargas térmicas. Esto explica por qué la discusión energética debe convertirse en capacidad computacional sin que el calor generado comprometa los equipos.

El sistema eléctrico y el sistema térmico empiezan a convertirse en una misma conversación. Y la transformación ya está llegando a los diseños de infraestructura.

Vertiv incluso trabaja con arquitecturas de alimentación de 800 VDC para centros de datos con racks de 1 MW o más, en colaboración con NVIDIA.

Vale mencionar que Colombia cuenta con una matriz eléctrica con una fuerte participación hidroeléctrica. Además, tiene conectividad internacional, fibra terrestre y una economía digital en expansión.

Del mismo modo, ya existen precedentes de infraestructura digital operando con energía renovable. Equinix, por ejemplo, señala que todos sus sitios en Colombia están cubiertos con 100% de energía renovable.

La compañía opera dos centros de datos en el país y reporta cerca de 4.900 metros cuadrados de espacio de colocation.  Equinix también afirma que sus centros de datos en Bogotá están preparados para despliegues con alta densidad de GPU.

La infraestructura combina potencia y refrigeración escalables con conectividad de baja latencia hacia nubes y redes regionales. Esto demuestra que Colombia puede combinar infraestructura digital con objetivos de sostenibilidad.

Pero una cosa es abastecer instalaciones existentes y otra muy diferente es escalar rápidamente la capacidad para atender centros de datos de cientos de megavatios. Ahí aparece el verdadero desafío.

De hecho, un centro de datos necesita energía disponible, estable y de alta calidad. También necesita redundancia. Y necesita que la infraestructura eléctrica esté ubicada donde se construyen los centros de datos.

La distancia entre generación y consumo importa tanto como las subestaciones, las líneas de transmisión, los tiempos de conexión y la capacidad disponible en cada nodo de la red.

El caso de ODATA resulta especialmente ilustrativo.

Su expansión en Cundinamarca fue concebida para atender la demanda de infraestructura necesaria para proveedores de nube e inteligencia artificial.

El proyecto BG03, con 120 MW, será además el mayor de los dos nuevos campus anunciados por la compañía. Esto permite entender una cuestión fundamental.

La infraestructura eléctrica deja de ser un servicio complementario y se convierte en parte de la propuesta de valor del territorio.

Una región que tiene fibra, talento y terrenos disponibles, pero no puede garantizar suficiente potencia eléctrica, pierde competitividad.

La presión sobre la infraestructura digital no llega solamente desde los operadores de data centers. También responde a la llegada de inversión tecnológica.

ANDICOM reportó este año que la Unión Europea es el mayor inversor tecnológico extranjero en Colombia, con una participación del 22% de la inversión extranjera directa en el sector.

Las empresas europeas han generado además más de 120.000 empleos en Colombia, según CINTEL. El dato es relevante porque muestra que la discusión sobre infraestructura digital ocurre dentro de una economía tecnológica que ya está recibiendo capital.

Como vemos, el país ya cuenta con inversiones, operadores, conectividad y una posición geográfica atractiva. También tiene una matriz eléctrica que puede convertirse en una ventaja competitiva para una industria sometida a una presión creciente por reducir su huella de carbono. Pero esa ventaja solamente será efectiva si puede escalar.

Por tanto, Colombia puede atraer centros de datos como lo demuestran proyectos enunciados. Ahora, la pregunta más importante es: ¿Puede Colombia garantizar la energía, la transmisión y la confiabilidad que necesitarán los centros de datos diseñados para la era de la inteligencia artificial?

La respuesta determinará mucho más que el futuro de los data centers. Determinará qué parte de la nueva economía digital se procesa, se almacena y se monetiza dentro del país. Porque en la próxima carrera tecnológica, la ventaja estará tanto en datos como en los megavatios para procesarlos.