Identidad digital: el nuevo frente contra el fraude financiero

Identidad digital: el nuevo frente contra el fraude financiero en 2027

Conversamos con Pilar Pereira, responsable de Alianzas de Jumio para América Latina para entender cómo la inteligencia artificial contribuye a detectar el fraude.

¿Para que sirve la Identidad Digital? En el presente sirve para todo.
La expansión de los servicios digitales transformó la manera en que las personas acceden al crédito, realizan pagos y contratan productos. Al mismo tiempo, elevó la complejidad de verificar quién está detrás de cada operación. Los deepfakes, las identidades sintéticas y los ataques a los sistemas de autenticación plantean nuevos desafíos para las empresas.

En este contexto, la gestión de identidad evoluciona desde la comprobación de documentos hacia modelos que analizan múltiples señales de riesgo durante todo el recorrido del usuario.

Por eso conversamos con Pilar Pereira, responsable de Alianzas de Jumio para América Latina. Con ella recorrimos temas valiosos para entender cómo la inteligencia artificial contribuye a detectar el fraude. También analizamos las oportunidades que ofrece la identidad reusable y por qué las fintech y las entidades financieras necesitan evolucionar en sus mecanismos de verificación.

Pilar Pereira: Inicialmente, las empresas necesitaban digitalizar sus procesos para llegar al mercado, una tendencia que recibió un impulso importante durante la pandemia. Hoy, el desafío consiste en verificar quién está detrás de los servicios digitales y confirmar que esa persona es quien dice ser.

La identidad también tiene implicaciones regulatorias y de protección de datos. Además, las empresas empiezan a entender que la verificación no debe limitarse al momento del registro. Es importante durante todo el recorrido del usuario: cuando solicita un crédito, cambia una contraseña o realiza determinadas transacciones.

Esto permite proteger tanto a la empresa como al usuario y generar confianza. Esa confianza contribuye al crecimiento del ecosistema digital.

Pilar Pereira: En Jumio verificamos la identidad de las personas y complementamos ese proceso con el análisis de otras variables y señales de riesgo. Evaluamos aspectos asociados al dispositivo, el correo electrónico y las listas de sanciones, entre otros elementos.

La interconexión de datos nos ayuda a anticiparnos al fraude. El objetivo consiste en comprender mejor el riesgo de una operación y contar con información que permita tomar decisiones más seguras.

Pilar Pereira: Tradicionalmente, la identidad se asociaba con documentos oficiales como la cédula, el pasaporte o la licencia de conducción. El proceso consistía en verificar el documento y comprobar que la persona que lo presentaba era quien decía ser.

Con la inteligencia artificial, las pruebas de vida adquieren mayor relevancia. También debemos enfrentar amenazas como los deepfakes, que pueden reproducir o emular rostros, voces y videos, así como los ataques de inyección que buscan vulnerar los sistemas mediante cámaras virtuales.

Otro desafío importante son las identidades sintéticas. Estas combinan datos reales con elementos ficticios para construir una identidad que parece legítima. La víctima puede descubrir el fraude mucho tiempo después, por ejemplo, cuando solicita un crédito y encuentra información negativa asociada a su identidad.

La inteligencia artificial facilita los procesos digitales, aunque también permite desarrollar ataques más sofisticados. Por eso necesitamos utilizar tecnologías capaces de detectar esas amenazas.

Pilar Pereira: No. La identidad debe acompañar diferentes momentos del recorrido del usuario. Los cambios de dispositivo, las operaciones sensibles y otras acciones pueden requerir comprobaciones adicionales.

Muchas de estas verificaciones suceden de forma transparente. Por ejemplo, cuando una persona cambia de dispositivo y realiza una transacción bancaria, el sistema puede solicitar un nuevo enrolamiento porque no reconoce el equipo.

La combinación de señales permite fortalecer la seguridad sin exigir necesariamente que el usuario repita todos los pasos en cada interacción.

Pilar Pereira: Las empresas buscan procesos seguros que no generen fricción. Cuando una persona debe volver a presentar su documento y repetir una prueba de vida en cada plataforma, puede frustrarse y abandonar el proceso para buscar otra alternativa.

En Jumio desarrollamos SelfieDone, una solución que permite reutilizar la identidad verificada. Si una persona ya pasó por un proceso de verificación, puede aprovechar esa validación en otras interacciones compatibles, en lugar de comenzar desde cero.

La experiencia puede ser más sencilla. En nuestro caso, la prueba de vida puede consistir en una selfie, sin exigir necesariamente los movimientos que requieren otros procedimientos.

Esta iniciativa surgió inicialmente de una necesidad identificada en Brasil. Posteriormente, la llevamos a otros mercados de América Latina y al ámbito global. Según los datos que compartí durante la entrevista, el 60 % del tráfico de nuestras verificaciones pasa por esa plataforma.

Identidad digital: el nuevo frente contra el fraude financiero

Pilar Pereira: La reutilización permite aprovechar verificaciones anteriores, interconectar datos y mejorar la experiencia del usuario, manteniendo controles para mitigar los riesgos operativos.

El objetivo consiste en facilitar el proceso para las personas legítimas y mantener barreras efectivas frente a los defraudadores.

Pilar Pereira: Los países avanzan a diferentes velocidades. Sin embargo, cada vez existe mayor conciencia de que conocer al cliente, o aplicar los procedimientos de Know Your Customer (KYC), requiere más que comprobar un documento de identidad.

También debemos prestar atención al consentimiento, al uso de los datos personales y a las responsabilidades de las empresas cuando ocurre una suplantación.

Los datos biométricos son especialmente sensibles. Las organizaciones necesitan explicar para qué los utilizan, protegerlos y respetar las autorizaciones de los usuarios. Si una empresa almacena información sin controles adecuados, puede crear riesgos adicionales para las personas.

La regulación debe acompañar estos procesos y establecer responsabilidades claras. También es importante que los usuarios comprendan qué autorizan cuando utilizan una plataforma digital.

Pilar Pereira: Existen modelos que permiten consultar si una identidad corresponde a una persona sin recibir todos sus datos. En el ejemplo que mencioné durante la conversación, una entidad puede consultar si un nombre y un documento coinciden y recibir una respuesta afirmativa o negativa, sin obtener información adicional.

Estas prácticas ayudan a limitar la exposición de los datos. Las empresas deben custodiar adecuadamente la información y aplicar estándares y buenas prácticas que reduzcan el riesgo de vulneraciones.

Pilar Pereira: Los bancos han sido pioneros en incorporar tecnologías para combatir el fraude. Sin embargo, las fintech emergentes y las cooperativas que ofrecen crédito también necesitan mecanismos de verificación adecuados a sus riesgos.

Existe el paradigma de que estas soluciones son costosas. En realidad, la verificación de identidad y la incorporación de señales adicionales de riesgo son cada vez más accesibles, gracias a la evolución tecnológica y a la oferta disponible en el mercado.

Cada organización debe definir qué controles necesita según sus productos. No es lo mismo evaluar una operación de microcrédito que una financiación de vivienda. La selección de señales de riesgo debe responder a esas diferencias.

La verificación de identidad constituye una primera barrera frente al fraude. A partir de allí, las empresas pueden incorporar otros indicadores para tomar decisiones mejor informadas.

Pilar Pereira: Trabajamos con diferentes industrias porque el fraude no siempre tiene consecuencias económicas; también puede afectar la reputación de una organización.

Un ejemplo son los programas de fidelización. Las personas acumulan puntos y pueden pasar meses sin revisar sus cuentas. Cuando vuelven a consultarlas, no siempre saben si los puntos vencieron, fueron utilizados o alguien los sustrajo. La verificación de identidad ayuda a proteger estos programas.

En educación, permite comprobar que quien presenta un examen es la persona autorizada. En salud, contribuye a proteger información sensible, como las historias clínicas. También existen aplicaciones en servicios compartidos, farmacias, aerolíneas y entidades gubernamentales.

En un caso de gobierno en Centroamérica, por ejemplo, se utilizan quioscos para que los pensionados realicen pruebas de vida. Estos dispositivos facilitan el acceso de las personas mayores que no se sienten cómodas verificando su identidad desde un teléfono.

Son ejemplos de cómo la identidad digital puede fortalecer la seguridad en múltiples servicios.

La conversación con Pilar Pereira evidencia que la gestión de identidad dejó de ser un procedimiento aislado para convertirse en un componente estratégico de los servicios digitales.

Las empresas necesitan combinar la verificación documental, la biometría y otras señales de riesgo para responder a amenazas cada vez más sofisticadas. Al mismo tiempo, deben proteger los datos personales y ofrecer experiencias que faciliten la participación de los usuarios legítimos.

Para las fintech y las entidades financieras de América Latina, el desafío consiste en encontrar el equilibrio entre seguridad, accesibilidad y eficiencia operativa. La inteligencia de identidad ofrece herramientas para avanzar en esa dirección, siempre que las organizaciones ajusten los controles a sus riesgos y responsabilidades.

La confianza digital se construye cuando las empresas pueden verificar a sus usuarios, proteger su información y facilitar transacciones seguras a lo largo de toda la relación comercial.