Estados Unidos cierra la puerta a los robots humanoides y a los inversores de potencia, particularmente chinos: qué significa para el mercado global.
La FCC de Estados Unidos prohibió, el 28 de julio de 2026, la importación de robots humanoides y cuadrúpedos extranjeros. La medida apunta de forma directa a China. Además, incluye los inversores de potencia conectados a internet, los dispositivos que convierten energía solar y de baterías en electricidad para la red eléctrica.
La FCC incluyó estos equipos en su “Covered List“. Es el mismo mecanismo que en 2021 se usó contra Huawei, ZTE y Hikvision. En los últimos meses ya se había extendido a drones y routers domésticos chinos. A diferencia de un arancel, esta vía no exige consulta pública previa.
Basta con que un grupo interinstitucional, convocado por la Casa Blanca, determine que un dispositivo representa un riesgo para la seguridad nacional. Por eso la FCC puede actuar con rapidez frente a lo que considera una amenaza a la cadena de suministro.
El presidente de la FCC, Brendan Carr, enmarcó la medida como una forma de proteger las cadenas de suministro críticas del país. Su argumento: estas plataformas combinan navegación autónoma y conectividad persistente, una mezcla que podría ser explotada por actores hostiles.
Veto a Robots Humanoides: Por qué esto no es un gesto menor
China concentra entre el 85% y el 90% del mercado global de robots humanoides en volumen de unidades. Estados Unidos acaba de vetar, de un plumazo regulatorio, al proveedor dominante de una industria que apenas sale de la fase de prototipo.
La medida llega, además, en un momento sensible. Se conoce días después de la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial en Shanghái, donde China exhibió su músculo en robótica. También llega semanas antes de la cumbre prevista entre Donald Trump y Xi Jinping en septiembre.
Analistas como Samm Sacks la describen como un nuevo punto de fricción bilateral. En ese sentido, la robótica se suma a los semiconductores y la inteligencia artificial como terreno de disputa estratégica entre ambos países.
El mapa global de fabricantes de robots humanoides tras la prohibición
Ya hemos visto los avances de Unitree con su R1. Sin embargo, el mercado de robots humanoides bípedos sigue creciendo. Estas son las principales fabricantes de robots en el mundo:
| Empresa | País de origen | Posición en el mercado global | Estatus tras la prohibición de EE.UU. |
|---|---|---|---|
| Unitree Robotics | China | Líder en unidades vendidas; G1 desde ~US$16.000; IPO en curso en el mercado STAR de Shanghái | Vetada para nuevas importaciones a EE.UU. |
| AgiBot (Zhiyuan Robotics) | China | Segundo mayor fabricante; superó las 10.000 unidades producidas | Vetada para nuevas importaciones a EE.UU. |
| UBTech | China | Fabricante consolidado; superó las 1.000 unidades del modelo Walker S2 | Vetada para nuevas importaciones a EE.UU. |
| Tesla | Estados Unidos | Optimus, en fase de escalamiento interno; no cumplió su meta de 5.000 unidades en 2025 | Sin restricciones; mercado protegido |
| Figure AI | Estados Unidos | Figure 03 en producción real en la planta de BMW | Sin restricciones; mercado protegido |
| Boston Dynamics | EE.UU. (propiedad de Hyundai, Corea del Sur) | Atlas eléctrico en producción; capacidad comprometida con Hyundai y Google DeepMind | Sin restricciones; mercado protegido |
| Agility Robotics | Estados Unidos | Digit en pilotos con Amazon y Toyota Canadá | Sin restricciones; mercado protegido |
| 1X Technologies | Noruega / EE.UU. (respaldada por OpenAI) | NEO, robot doméstico en preventa | Sin restricciones; mercado protegido |
| Neura Robotics | Alemania | 4NE-1, en expansión europea | No afectada directamente por la medida |
| Kawasaki | Japón | Kaleido, orientado a aplicaciones industriales | No afectada directamente por la medida |
Los jugadores chinos que quedan fuera del mercado estadounidense
Unitree Robotics, con sede en Hangzhou, es hoy la referencia de precio y accesibilidad del sector. Su modelo G1 se vende desde unos 16.000 dólares y llegó a listarse en Amazon Estados Unidos a comienzos de 2026. La compañía superó las 5.500 unidades vendidas en 2025, más que cualquier otro fabricante individual.
AgiBot, por su parte, aceleró su ritmo de fabricación de 1.000 a 10.000 unidades en apenas meses. Junto a Unitree, ambas empresas concentran cerca del 80% de los envíos proyectados para 2026 en China, según la consultora TrendForce.
Ambas quedan, desde ahora, fuera del mercado estadounidense para nuevas importaciones. No es una prohibición retroactiva sobre unidades ya instaladas. Sin embargo, sí cierra la expansión comercial directa en el mayor mercado individual de tecnología del mundo.
Los jugadores estadounidenses que ganan terreno regulatorio
Tesla avanza con Optimus, aunque con resultados por debajo de sus propias metas. No alcanzó su objetivo de 5.000 unidades en 2025; Unitree y AgiBot lo superaron por separado. Aun así, la compañía mantiene objetivos ambiciosos de entre 50.000 y 100.000 unidades para 2026.
Figure AI, en cambio, ya muestra despliegue comercial real fuera de un laboratorio. Su robot Figure 03 opera en la planta de ensamblaje más grande de BMW, facturando por hora de operación.
Boston Dynamics, propiedad de Hyundai desde 2021, sigue muy activa. En enero de 2026 presentó en CES la versión de producción de su humanoide eléctrico Atlas. Hyundai proyecta una planta capaz de fabricar 30.000 unidades al año, dentro de una inversión de 26.000 millones de dólares en EE.UU.
A ellos se suman Agility Robotics, con pilotos en Amazon y Toyota Canadá, y 1X Technologies, respaldada por OpenAI, que ya toma pedidos de su robot doméstico NEO.
Por qué los inversores de potencia también importan
La prohibición no se limita a los robots. También veta los inversores de potencia conectados a internet, fabricados en el extranjero. Se trata de un componente poco visible, pero crítico: convierte la energía de paneles solares y baterías en corriente utilizable por la red eléctrica.
Ese detalle técnico tiene un peso económico enorme. Estados Unidos vive una expansión acelerada de centros de datos para entrenar modelos de inteligencia artificial, y esos centros consumen cantidades masivas de electricidad. Los inversores conectan esa demanda creciente con fuentes renovables y sistemas de almacenamiento.
El mercado global de este componente está liderado por firmas chinas como Sungrow y Huawei. Washington aplica aquí la misma lógica que con los robots: un dispositivo conectado a internet, con capacidad de operar de forma remota, es una superficie de ataque potencial sobre la red eléctrica del país.
En consecuencia, la medida protege dos frentes a la vez. Por un lado, blinda la manufactura robótica naciente de Estados Unidos. Por otro, resguarda la infraestructura energética que sostiene su propia carrera de inteligencia artificial.
La lectura para tomadores de decisión en América Latina
| El mercado se fragmenta geográficamente. Las empresas de la región que evalúan automatización con robótica humanoide deberán decidir, de forma más explícita, si su cadena de suministro se alinea con el ecosistema chino o con el estadounidense. |
| La brecha de precio se mantiene, pero el acceso ya no es solo cuestión de presupuesto. Con el G1 de Unitree en torno a los 16.000 dólares, frente a los más de 250.000 dólares de un Atlas, la ecuación seguía favoreciendo a los fabricantes chinos. Esta prohibición no cambia esa ecuación fuera de EE.UU., pero anticipa el tipo de barrera regulatoria que otros mercados podrían replicar. |
| Los inversores de potencia entran en la misma categoría de riesgo. Para sectores como energía renovable y centros de datos, en expansión en la región, esta medida es una señal de cómo Washington trata la infraestructura energética conectada. |
| La ventana de oportunidad para fabricantes no chinos se abre justo cuando la demanda despega. TrendForce proyecta envíos globales por encima de 50.000 unidades en 2026, siete veces más que el año anterior. Figure AI, Boston Dynamics y 1X Technologies capturan ahora un mercado protegido en su país de origen, en plena aceleración. |
¿Estrategia geopolítica o geoeconómica?
¿Es una medida de seguridad nacional genuina o una herramienta de política industrial disfrazada de ciberseguridad? Es probable que la respuesta sea ambas cosas a la vez. Lo cierto es que la robótica humanoide dejó de ser un tema de laboratorio para convertirse en un frente más de la disputa tecnológica entre Estados Unidos y China.
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