Centros de datos a 800 VDC para IA y con sello colombiano

Centros de datos a 800 VDC para IA y con sello colombiano

Una investigación de Schneider Electric propone una nueva arquitectura eléctrica para soportar la densidad de la inteligencia artificial. Entre sus autoras está María Torres Arango, ingeniera colombiana de la Universidad Pontificia Bolivariana.

La inteligencia artificial está obligando a rediseñar la infraestructura física que sostiene el cómputo. Precisamente, los nuevos clústeres de IA consumen mucha más energía que las cargas tradicionales. La consecuencia es una presión creciente sobre la distribución eléctrica, la refrigeración y el espacio disponible en los centros de datos. En este contexto, Schneider Electric plantea una evolución que puede marcar la próxima generación de instalaciones que permitirá contar con centros de datos a 800 VDC para IA en el mediano plazo. Centros de datos a 800 VDC para IA y con sello colombiano

La propuesta está recogida en el white paper 800VDC: Powering the Future of AI Data Centers. El trabajo analiza cómo esta arquitectura puede responder a los desafíos de densidad, eficiencia y escalabilidad que plantea la inteligencia artificial.  

Entre los autores aparece una investigadora colombiana cuya trayectoria conecta la ingeniería nacional con algunos de los problemas tecnológicos más complejos de la actualidad.

Se trata de María Torres Arango, ingeniera aeronáutica formada en la Universidad Pontificia Bolivariana, hoy investigadora de Schneider Electric.

Durante décadas, los centros de datos fueron diseñados para servidores empresariales relativamente homogéneos. La inteligencia artificial rompió ese equilibrio.

Los sistemas basados en GPU concentran enormes cantidades de procesamiento en menos espacio. Esto eleva de forma drástica la potencia por rack y genera nuevas exigencias térmicas y eléctricas.

Schneider Electric advierte que el problema ya no puede resolverse con mejoras incrementales. Las arquitecturas tradicionales comienzan a mostrar límites cuando deben alimentar clústeres de IA cada vez más densos. Por esto, pasamos de preguntarnos cómo instalar más servidores a cómo llevar la energía hasta ellos de forma eficiente, segura y escalable.

Básicamente, lo que busca el estudio es elevar el voltaje de distribución y utilizar corriente continua. A mayor voltaje, para entregar la misma potencia se necesita menos corriente. Esto permite reducir pérdidas eléctricas y disminuir la cantidad de cobre requerida en los conductores.

Así, la arquitectura propuesta utiliza módulos de potencia ubicados cerca de los racks de TI. Allí se realizan las conversiones necesarias y se integran funciones de protección y, cuando corresponde, almacenamiento energético.

Este enfoque modular permite introducir 800 VDC sin reemplazar de inmediato toda la infraestructura existente. El estudio considera esta aproximación como el camino más práctico para iniciar la transición. A futuro, la conversión podría centralizarse a nivel de pod, sala o incluso instalación completa.

La propuesta no elimina todos los retos. Todavía se requieren nuevos dispositivos de protección, estándares industriales y componentes capaces de operar con seguridad en corriente continua de alto voltaje.

Sin embargo, la dirección tecnológica parece clara: la infraestructura deberá evolucionar al mismo ritmo que los procesadores.

El componente colombiano de esta historia merece atención.

María Torres Arango obtuvo su título en Ingeniería Aeronáutica en la Universidad Pontificia Bolivariana, en Medellín.

Posteriormente realizó una maestría en Ingeniería Aeroespacial y un doctorado en Ciencia e Ingeniería de Materiales en West Virginia University.

Su carrera continuó con investigación posdoctoral en Brookhaven National Laboratory antes de incorporarse a Schneider Electric. Allí trabaja como Research Analyst en el Energy Management Research Center.

Su trayectoria es poco convencional y precisamente por eso resulta relevante.

Comenzó en la ingeniería aeronáutica, avanzó hacia los materiales y la investigación científica, y hoy participa en estudios sobre energía, sostenibilidad y centros de datos.

Esa combinación interdisciplinaria refleja una tendencia creciente en la industria tecnológica.

Los problemas de la inteligencia artificial ya no pertenecen a una sola disciplina.

Resolverlos exige conocimientos de electrónica de potencia, materiales, energía, refrigeración y operación de infraestructura crítica.

Torres Arango ha participado también en investigaciones relacionadas con refrigeración líquida, almacenamiento energético y sostenibilidad de centros de datos.  

Durante años, la conversación sobre IA se concentró en modelos, algoritmos y chips.

Ahora el debate se está desplazando.

Los fabricantes de procesadores pueden aumentar la capacidad de cómputo, pero esa potencia debe llegar físicamente a los servidores.

También debe convertirse en calor y luego retirarse de forma eficiente.

Por eso, la infraestructura eléctrica y térmica está dejando de ser un componente invisible.

Se está convirtiendo en uno de los principales factores que determinarán la velocidad con la que la IA puede desplegarse a gran escala.

Schneider Electric plantea que arquitecturas como 800 VDC pueden ayudar a reducir pérdidas, facilitar la escalabilidad y preparar las instalaciones para futuras densidades de cómputo.

No es una mejora menor.

Es un rediseño de la forma en que la energía circula dentro del centro de datos.

La participación de María Torres Arango añade una dimensión distinta a esta investigación.

No se trata solamente de una empresa multinacional anunciando una nueva arquitectura.

También muestra cómo una profesional formada en Colombia participa en la discusión técnica sobre la infraestructura que sostendrá la próxima etapa de la inteligencia artificial.

Su recorrido, desde la Universidad Pontificia Bolivariana hasta la investigación avanzada y Schneider Electric, ilustra cómo las trayectorias científicas pueden cruzar fronteras y disciplinas.

La IA suele presentarse como una revolución del software.

Estudios como este recuerdan que su crecimiento también depende de ingenieros que trabajan en problemas menos visibles, pero igual de decisivos: Temas como distribuir la energía, reducir las pérdidas y proteger equipos que consumen cada vez más potencia, mejoran constantemente la infraestructura global.

¿Y cómo construir centros de datos capaces de sostener una demanda computacional que continúa creciendo? El futuro de la inteligencia artificial no dependerá únicamente de modelos más inteligentes. También dependerá de que la infraestructura eléctrica pueda seguirles el paso. Y en esa conversación global, una ingeniera colombiana está ayudando a diseñar parte del camino hacia los centros de datos de 800 voltios.