Del gaming al código: aprendiendo a innovar: La cultura gamer comparte con el código abierto una lógica de experimentación, colaboración y creación sobre bases existentes, según Robert Calva, de Red Hat*.

Del gaming al código: aprendiendo a innovar

La cultura gamer comparte con el código abierto una lógica de experimentación, colaboración y creación sobre bases existentes, según Robert Calva, de Red Hat*.

Para Robert Calva, la relación entre gaming y código abierto va mucho más allá de la formación de talento tecnológico. En su opinión, existe una conexión más profunda entre ambas culturas. Las dos promueven la curiosidad, la experimentación y la posibilidad de construir sobre lo que otros ya han creado.

El jugador no solamente consume una experiencia. También puede modificarla, explorar sus posibilidades y preguntarse cómo funciona. De manera similar, las comunidades de código abierto permiten experimentar con tecnologías desarrolladas colectivamente. Así, la curiosidad puede convertirse en una puerta de entrada hacia la creación tecnológica.

Robert Calva es el Ecosystem Solutions Lead para Región NOLA de Red Hat
La cultura gamRobert Calva es el Ecosystem Solutions Lead para Región NOLA de Red Hater comparte con el código abierto una lógica de experimentación, colaboración y creación sobre bases existentes, según Robert Calva, de Red Hat*.

El ecosistema gaming ofrece múltiples caminos para desarrollar habilidades tecnológicas. La creación de videojuegos, por ejemplo, exige combinar programación, diseño, narrativa, gráficos, sonido y resolución de problemas.

Además, herramientas como Godot, Blender, GIMP, Inkscape o Audacity permiten experimentar sin comenzar necesariamente desde cero. Por eso, el aprendizaje puede producirse mientras se crea.

Esta dinámica también aparece en otros espacios tecnológicos. Una persona puede comenzar modificando un proyecto existente y, posteriormente, desarrollar sus propias soluciones. De esta manera, el tránsito entre usuario, creador y desarrollador puede ser gradual.

Sin embargo, Calva plantea una consideración más amplia.  Actualmente, las organizaciones trabajan dentro de ecosistemas tecnológicos cada vez más híbridos. En ellos conviven tecnologías abiertas, plataformas comerciales, desarrollos propios y componentes creados por comunidades.

Esta combinación permite construir soluciones aprovechando conocimientos y herramientas que ya existen. Por consiguiente, las organizaciones pueden dedicar más tiempo a desarrollar nuevas ideas y menos a reconstruir capacidades básicas.

El principio resulta especialmente relevante en un momento en que la velocidad de innovación se ha convertido en un factor competitivo.

El código abierto introduce una lógica diferente frente al desarrollo tradicional. En lugar de construir cada componente desde cero, los equipos pueden utilizar una base compartida y adaptarla a sus necesidades. Además, esa base puede evolucionar gracias a la participación de múltiples desarrolladores, empresas y comunidades.

Para las organizaciones, esto significa que la innovación puede apoyarse en un ecosistema más amplio. Por supuesto, utilizar tecnologías abiertas no elimina la necesidad de desarrollar capacidades propias.

Por el contrario, exige identificar qué componentes conviene reutilizar y dónde resulta estratégico diferenciarse. Así, el verdadero valor puede estar en combinar capacidades existentes con conocimiento propio.

Esta lógica adquiere todavía más importancia con la expansión de la inteligencia artificial.

Los sistemas de IA requieren modelos, datos, infraestructura, aplicaciones y herramientas que forman parte de ecosistemas cada vez más complejos. Por ello, la capacidad de experimentar y construir sobre tecnologías existentes puede convertirse en una ventaja.

Además, la IA está acelerando la creación de software y modificando la forma en que los equipos tecnológicos trabajan. En este contexto, la curiosidad característica de las comunidades gaming puede encontrar un nuevo espacio.

DE esta forma, pasamos de aprender a programar a aprender a explorar, modificar, combinar y crear sobre una base tecnológica compartida.

La reflexión de Robert Calva apunta finalmente hacia una idea sencilla. La innovación tecnológica no necesariamente comienza con una página en blanco. Muchas veces comienza con una comunidad, un proyecto existente o una herramienta que alguien decide explorar y transformar.

En ese sentido, gaming y código abierto comparten una cultura basada en experimentar, aprender y construir. Y esa cultura puede resultar especialmente valiosa para las organizaciones que necesitan innovar con mayor velocidad.

  • Robert Calva es el Ecosystem Solutions Lead para Región NOLA de Red Hat