Colombia en la mitad del puente digital según OCDE. La brecha se nota más en la conectividad del campo y de zonas apartadas.

Colombia en la mitad del puente digital según OCDE

El país avanza en fibra óptica y cobertura, pero mantiene brechas rurales, socioeconómicas y de competencia que frenan su potencial.

Colombia está en un punto de inflexión: ya construyó buena parte de la infraestructura digital, pero aún no logra una conectividad inclusiva, competitiva y sostenible para estándares OCDE. Esto explica por qué esta entidad encuentra a Colombia en la mitad del puente digital según OCDE, con fibra, pero con poca penetración en el campo.

Colombia ya se conectó, pero no del todo

En la última década, Colombia aceleró la expansión de redes fijas y móviles, consolidando una infraestructura digital comparable a varios pares regionales. Sin embargo, el nuevo diagnóstico de la OCDE, muestra que el país sigue a mitad de camino en penetración, calidad y competencia frente a sus estándares. En términos simples: la red existe, pero todavía no llega ni con la misma intensidad ni con las mismas condiciones a todos los colombianos.

El informe destaca que el país ha logrado una transición relevante hacia tecnologías de mayor capacidad. Sin embargo, advierte que la conectividad efectiva sigue siendo desigual entre zonas urbanas y rurales, así como entre hogares de mayores y menores ingresos. Así, el reto ya no es solo construir más infraestructura, sino asegurar uso, asequibilidad y competencia que permita monetizar esa inversión y cerrar brechas. Esta es una tarea pendiente para los responsables de política pública.

Fibra en ascenso, pero penetración a media tabla OCDE

De acuerdo con el diagnóstico, cerca de la mitad de los accesos fijos a internet en Colombia ya se soportan en fibra hasta el hogar FTTH. Esta es una proporción similar al promedio de los países de la OCDE. Definitivamente, esta evolución confirma que operadores y regulador han empujado, con distintas políticas y modelos de negocio, la migración hacia redes de muy alta capacidad. La consecuencia es una mejora en la calidad potencial del servicio fijo, con mayores velocidades y mejor experiencia para aplicaciones empresariales, de nube y video.

Sin embargo, cuando se mira la penetración de banda ancha fija por habitante, el país continúa rezagado. La OCDE la ubica aproximadamente en la mitad del nivel promedio. Esto refleja que la transición tecnológica no se ha traducido plenamente en adopción masiva, en especial en segmentos de bajos ingresos y en pequeñas empresas. Por lo tanto, existe un “colchón” de capacidad instalada que no está siendo completamente utilizada. De esta forma, se abre espacio para nuevos modelos de empaquetamiento de servicios, alianzas territoriales y estrategias de inclusión digital.

Movilidad digital: más uso que desempeño

Igualmente, el acceso móvil sigue siendo la puerta principal a internet para la mayoría de colombianos, tanto en el entorno personal como en el productivo. No obstante, el informe evidencia que el desempeño de la banda ancha móvil está por debajo del promedio OCDE. Este promedio se evidencia en velocidades y calidad de experiencia y queda en desventaja frente a otros países de la región. En consecuencia, la brecha de desempeño impacta directamente el uso de aplicaciones intensivas en datos. Las más afectadas serían las soluciones en la nube y los servicios críticos en campo que abarcan desde agroindustria hasta logística.

Las diferencias se agravan cuando se compara el entorno urbano con el rural. Desafortunadamente, las velocidades móviles en áreas rurales aparecen hasta un 78% por debajo del promedio rural OCDE. Para sectores como energía, minería, agroindustria o turismo, esta brecha representa una limitación estructural a la productividad y a la digitalización de sus operaciones. La industria móvil enfrenta además presiones de rentabilidad y de inversión, condicionadas por la estructura competitiva del mercado y la evolución de la demanda.

Colombia en la mitad del puente digital según OCDE:  Brecha rural y socioeconómica

El diagnóstico de la OCDE confirma que la principal deuda de la conectividad colombiana está en el campo y en los segmentos de menores ingresos. Las velocidades de banda ancha fija en zonas rurales se sitúan 43% por debajo del promedio rural de la OCDE, mientras que las velocidades móviles. Como se mencionó, caen casi a una quinta parte de ese estándar. Esta combinación de menor oferta, mayores costos relativos y baja capacidad de pago restringe el círculo virtuoso de adopción digital.

Al mismo tiempo, la segregación socioeconómica limita la expansión de ofertas de alta velocidad en barrios y municipios con menor poder adquisitivo. Concretamente, esta segregación hace que la fibra llegue más tarde o simplemente que no llegue en condiciones comparables a las grandes ciudades.

Como consecuencia, surgen diferencias estructurales en educación, oportunidades laborales, emprendimiento y acceso a servicios públicos digitales. Bajo este entorno, la OCDE enfatiza que, sin intervenciones específicas, ni el mercado ni las políticas generales serán suficientes para cerrar estas brechas.

Un mercado concentrado, con señales mixtas para la inversión

El informe describe un mercado con rasgos de alta concentración. Se vislumbra un oligopolio en banda ancha fija, con escenarios de monopolio local en algunos municipios, y un operador claramente dominante en servicios móviles.

Esta estructura permite sostener grandes ciclos de inversión, pero limita la intensidad competitiva y reduce los incentivos a innovar en precios, calidad y empaquetamiento. Los operadores móviles virtuales y proveedores más pequeños enfrentan barreras de acceso mayorista y posibilidades restringidas para diferenciarse.

A la par, el sector experimenta una caída del ingreso real, con un ARPU móvil relativamente bajo frente a la OCDE. A esto debemos sumar presiones sobre la rentabilidad, que se traducen en procesos de reestructuración y riesgos de salida de algunos actores.

En este contexto, la reciente fusión entre el segundo y tercer operador móvil (Telefónica con Tigo) representa un momento importante que se debe atender.

Por un lado, puede reforzar la capacidad inversora y competitiva frente al operador dominante. Pero también, puede elevar aún más la concentración si no se monitorean y ajustan adecuadamente las condiciones impuestas. El entorno competitivo combina oportunidades de consolidación con riesgos de menor diversidad de oferta.

Plataformas y OTT: más tráfico, más inversión, más presión

El diagnóstico enfatiza el rol creciente de servicios OTT. Estos incluyen plataformas digitales y aplicaciones de video, redes sociales y mensajería como principales generadores de tráfico y demanda de capacidad.

Esta dinámica ha impulsado nuevas inversiones en infraestructura internacional. Por ejemplo, se han agregado puntos de intercambio de tráfico, redes de distribución de contenidos y caching local, fortaleciendo a Colombia como nodo regional. Al mismo tiempo, la presión sobre las redes de acceso es cada vez mayor, sobre todo en horarios pico y en zonas de alta densidad.

Al respecto, la OCDE señala que el marco regulatorio colombiano sigue adaptándose a este entorno de convergencia, superponiendo servicios tradicionales de telecomunicaciones y plataformas globales. Para los actores empresariales, esto abre un doble frente. El primero, genera una oportunidad de capitalizar sobre una infraestructura más robusta para servicios digitales avanzados. En segundo frente, expone la necesidad de participar en el debate regulatorio sobre neutralidad, modelos de reparto de costos y reglas de competencia.

La agenda OCDE–CRC: competencia, inversión y evidencia

Tanto el informe de la OCDE como los documentos y el resumen ejecutivo de la CRC coinciden en trazar una agenda de política y regulación centrada en tres ejes.

El primero conduce a reforzar la capacidad analítica y de evidencia, equilibrar competencia e inversión y focalizar la acción pública en las brechas más críticas. Frente a competencia, se plantea profundizar los instrumentos de supervisión de mercados fijos y móviles, revisar las condiciones de acceso mayorista y de compartición de infraestructura. De igual forma, asegurar que las operaciones de concentración no deterioren las condiciones de entrada y expansión de nuevos actores.

En cuanto a inversión y cobertura, se destaca la importancia de combinar esquemas de infraestructura compartida, acceso abierto a fibra. Esto sumado a l uso eficiente del espectro y mecanismos de financiación pública focalizada en zonas rurales y apartadas.

Todo lo anterior apoyado en una institucionalidad regulatoria fortalecida, capaz de anticipar tendencias tecnológicas y modelar escenarios de mercado. La CRC resalta precisamente la relevancia de contar con este diagnóstico para orientar sus hojas de ruta y la articulación con otros actores del ecosistema.

Colombia en la mitad del puente digital según OCDE: Lo que ya está moviendo la aguja regulatoria

Según la CRC, este regulador ya viene preparando y ejecutando medidas alineadas con las recomendaciones de la OCDE. Entre ellas, se menciona la actualización de los esquemas de remuneración mayorista móvil. Este esquema es clave para mejorar las condiciones de los operadores móviles virtuales y de nuevos competidores.

También se resalta la revisión del régimen de protección de usuarios. Esta tarea tiene el objetivo de asegurar mejores estándares de calidad, transparencia y resolución de conflictos en un entorno de servicios convergentes.

Adicionalmente, la CRC ha impulsado procesos de consulta sobre conectividad local y acceso abierto a redes de fibra. Particularmente orientadas a habilitar la entrada de nuevos proveedores y modelos de negocio en municipios y regiones con menor competencia.

Estas iniciativas buscan traducir el diagnóstico en acciones concretas que impacten tanto la experiencia del usuario final como las decisiones de inversión de los operadores. Para las empresas y entidades públicas, esto significa un entorno regulatorio en movimiento, donde conviene anticipar ajustes de modelos comerciales y planes de despliegue.

Qué significa esto para empresas y gobierno

Para las organizaciones privadas, el mensaje clave es que Colombia dispone de una base de infraestructura más madura de lo que reflejan algunos indicadores de uso. Bajo este panorama se abre espacio para acelerar proyectos de transformación digital, nube, analítica y servicios intensivos en conectividad.

Pese a esto, la heterogeneidad territorial obliga a diseñar estrategias diferenciadas por región, combinando soluciones fijas, móviles y satelitales para garantizar continuidad operativa. La gestión del riesgo de conectividad se vuelve tan importante como el diseño de la arquitectura tecnológica.

Para el sector público, el diagnóstico OCDE–CRC funciona como una hoja de ruta. Inicialmente, se deben articular la política de espectro y la regulación pro-competencia con programas de conectividad social y alianzas público-privadas que cierren brechas más profundas.

Así, la prioridad ya no es solo sumar kilómetros de fibra o estaciones base, sino asegurar que cada inversión reporte adopción, productividad y bienestar.

En este sentido, la coordinación entre gobierno central, el ente regulador, los entes territoriales y sector privado será determinante para que Colombia pase de “infraestructura disponible” a “conectividad efectiva” para todos.

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