PwC proyecta US$31,6 billones de inversión acumulada en centros de datos entre 2026 y 2050. Lo que hagamos desde ahora nos puede acercar a una posición más relevante en las próximas décadas.
La inversión mundial en infraestructura de IA crecerá durante décadas. América Latina necesita energía, conectividad, regulación y colaboración para capturar ese valor.
La inteligencia artificial está creando una nueva geografía de la infraestructura digital. Centros de datos, energía, fibra óptica, redes, chips y capacidad de cómputo conforman una cadena estratégica para la economía de las próximas décadas.
PwC proyecta US$31,6 billones de inversión acumulada en centros de datos entre 2026 y 2050. Según el estudio “Global Data Centre Outlook 2026-2050”. El escenario de adopción acelerada de IA podría llevar esa cifra cerca de US$50 billones. El estudio fue desarrollado por PwC junto con Oxford Economics y cubre 46 países y territorios.
El ritmo también resulta significativo. El gasto anual mundial podría pasar de unos US$800.000 millones en 2026 a US$1,1 billones en 2030. Para 2050, PwC proyecta alrededor de US$1,8 billones anuales.
Este ciclo tiene una característica particular. Los edificios pueden operar durante décadas, mientras los servidores, los GPU, el almacenamiento y los equipos de red requieren renovaciones cada cuatro a seis años. PwC estima que cada dólar invertido en construcción puede generar aproximadamente US$12 adicionales en equipamiento TIC durante el ciclo de vida.
El capital buscará capacidades
La inversión seguirá las condiciones que permitan operar infraestructura intensiva en cómputo. PwC identifica cinco factores determinantes: energía, latencia y conectividad, seguridad y soberanía, acceso a GPU y profundidad del ecosistema tecnológico, además de certidumbre regulatoria y respaldo de las comunidades.
Esta perspectiva amplía sustancialmente la definición de infraestructura.
En concreto, un centro de datos necesita electricidad estable, redes de alta capacidad, rutas de fibra e interconexiones, así como refrigeración y proveedores especializados. También necesita talento, seguridad, regulación, acceso a tecnología avanzada y clientes capaces de utilizar su capacidad.
Por lo visto, la conectividad adquiere una función estratégica. Pues una red robusta permite transportar datos hacia los centros de procesamiento y conectar empresas con nubes, plataformas y servicios de IA. En contraposición, la latencia también condiciona aplicaciones que requieren respuestas prácticamente inmediatas.
Precisamente, la CEPAL identifica la conectividad significativa como una condición crítica para aprovechar la IA y vincularla con productividad y desarrollo. Igualmente, esta organización también plantea la necesidad de una mayor articulación regional.
América Latina tiene espacio para crecer
Hoy, el mapa presenta una concentración muy marcada.
PwC proyecta US$16,5 billones de inversión acumulada para América hasta 2050. Sin embargo, es Estados Unidos el territorio que dedica unos US$15,1 billones de ese monto. La diferencia muestra la magnitud de la concentración del capital en infraestructura de cómputo dentro del continente.
Si bien, Chile aparece entre los mercados latinoamericanos destacados por sus condiciones energéticas. Y, por su parte, Brasil figura entre los mercados con fortalezas relevantes en latencia y conectividad. Otras naciones, como México, Colombia o Argentina, resultan con inversiones muy bajas para incidir en la perspectiva. Aun así, es indudable que el escenario regional todavía ofrece espacio para nuevos proyectos y capacidades especializadas.
De todas maneras, la oportunidad latinoamericana requiere una mirada de largo plazo. La región necesita atraer inversión, desarrollar infraestructura propia y construir capacidades que permitan utilizar eficientemente el cómputo disponible.
El Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025 muestra avances en adopción, talento, inversión y gobernanza. También identifica brechas persistentes entre los países. Por ejemplo, Colombia aparece dentro del grupo de países adoptantes, junto con Ecuador, Costa Rica y República Dominicana.
Además, la región presenta una demanda creciente. CEPAL señala que América Latina y el Caribe concentran 14% de las visitas globales a soluciones de IA y ocupan el tercer lugar mundial en descargas de aplicaciones de IA generativa.
Ese nivel de interés necesita capacidades productivas que permitan convertir adopción tecnológica en resultados económicos. Pero, la región debe pensar más allá de suplir demandas presentes y de mediano plazo. La región debe replantearse su posición y pasar de espectadora a protagonista en la oferta global de infraestructura para la IA.
Infraestructura de IA: Colombia necesita conectar las piezas
Colombia cuenta con una base importante para avanzar.
Inicialmente, el país tiene una política pública de inteligencia artificial aprobada mediante el Conpes de IA. Este documento contempla infraestructura tecnológica, datos, investigación, talento, gobernanza y adopción empresarial como componentes de la estrategia nacional.
De igual forma, la conectividad también muestra avances. Según información del Ministerio TIC, Colombia registró 10,2 millones de accesos fijos a Internet y 49,7 millones de accesos móviles durante 2025. Al mismo tiempo, el porcentaje de hogares con conexión llegó a 73,9%.
Sin embargo, todavía existen brechas importantes. Un diagnóstico de la OCDE publicado en 2026 señala que la conectividad colombiana mantiene diferencias frente a los niveles de referencia de la organización. También persisten brechas territoriales en calidad y velocidad.
La energía representa otra pieza fundamental.
Al respecto, la UPME ya reconoce que el crecimiento de los centros de datos y de la infraestructura digital tendrá efectos crecientes sobre la demanda eléctrica nacional. De hecho, su propuesta de eficiencia energética 2026-2035 plantea lineamientos específicos para estas instalaciones, incluyendo eficiencia, refrigeración, gestión de demanda y resiliencia energética.
En síntesis, todos estos elementos muestran que Colombia ya tiene varias piezas de la conversación. El siguiente paso consiste en conectarlas dentro de una estrategia de infraestructura para la economía de la IA.
Infraestructura de IA: El desafío supera al centro de datos
La infraestructura de IA puede entenderse como una cadena: Arranca con la energía y la conectividad hacia los centros de datos. De ahí al cómputol el uso de los datos, la gestión de modelos y aplicaciones, hasta llegar a la productividad.
Inevitablemente, cada eslabón condiciona el valor del siguiente. Así, un país puede disponer de centros de datos modernos, pero necesita también redes capaces de transportar grandes volúmenes de información.
De igual manera, puede ampliar su capacidad de cómputo, pero necesita empresas capaces de utilizarla para automatizar procesos, desarrollar productos y mejorar decisiones.
Finalmente, una nación puede atraer inversión, pero va a exigir reglas claras, talento especializado y coordinación institucional para sostenerla.
Por eso, la discusión sobre infraestructura de IA debe incorporar telecomunicaciones, energía, semiconductores, servicios cloud, ciberseguridad, talento, investigación y regulación. Elementos que también se discuten en términos de soberanía digital.
Por cierto, la Comisión de Regulación de Comunicaciones ya identifica una transformación del sector hacia redes capaces de ofrecer capacidades digitales especializadas a industrias, bancos, empresas logísticas y desarrolladores.
La evolución resulta especialmente relevante para la IA. En general, las redes dejan de funcionar solamente como vías de acceso y adquieren un papel dentro de la arquitectura de procesamiento y servicios digitales.
Inversión, regulación y colaboración
América Latina necesita convertir sus ventajas existentes en capacidades competitivas.
Eso exige inversión privada y pública, regulación predecible, planeación energética, expansión de conectividad, formación de talento y desarrollo de ecosistemas tecnológicos. También exige relacionamiento. En definitiva, se requiere un trabajo colaborativo que ayude no solo a una nación sino a toda la región a obtener alguna relevancia.
Así, Gobiernos, empresas de telecomunicaciones, operadores de centros de datos, compañías energéticas, hyperscalers, universidades, fabricantes, integradores, gremios y organismos multilaterales necesitan construir agendas comunes.
Bajo estos parámetros, la integración regional puede aportar otra dimensión. Al respecto, la CAF anunció en mayo de 2026 una inversión de US$10.000 millones hasta 2031 para proyectos de integración latinoamericana. Esencialmente, los recursos incluyen infraestructura física y digital, energía, innovación, logística y conectividad.
Ahora, la oportunidad consiste en aprovechar estas agendas para construir capacidades complementarias entre países.
Con esto, América Latina puede desarrollar corredores digitales, ampliar interconexiones, fortalecer capacidades de nube, aprovechar fuentes de energía competitivas y especializar territorios según sus ventajas.
Esto pondría una perspectiva y una meta concreta: convertir infraestructura en capacidad de cómputo, capacidad de cómputo en innovación y tecnología en productividad.
Infraestructura de IA: la decisión empieza ahora
Como vemos, el ciclo mundial de infraestructura de IA apenas comienza. El estudio de PwC muestra cómo se proyecta la inversión durante las próximas décadas. Sin embargo, la distribución de ese capital dependerá de las condiciones que cada mercado logre construir.
América Latina todavía tiene espacio para definir su posición. Colombia también.
Entonces, la conversación requiere una visión que integre energía, conectividad, centros de datos, cómputo, regulación, talento, inversión y colaboración.
La infraestructura que sostendrá la economía de la IA no estará formada únicamente por edificios llenos de servidores. Estará formada por ecosistemas capaces de convertir electricidad, redes, datos y capacidad computacional en valor económico.
La pregunta estratégica para América Latina es sencilla pero muy retadora:
¿Qué capacidades necesita construir hoy para participar activamente en la economía del cómputo durante las próximas décadas?
Infraestructura de IA en América Latina ¿Pasamos a la acción?
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