y redefine la nueva economía tecnológica global
China acelera su liderazgo en inteligencia artificial mediante robótica, MaaS, infraestructura digital y automatización industrial a gran escala.
La inteligencia artificial dejó de ser una tendencia experimental. En 2026, la IA se consolidó como una infraestructura estratégica para gobiernos, industrias y grandes corporaciones. Un reciente comunicado de IDC advierte que China está tomando ventaja en el llamado “AI Supercycle”. Este fenómeno combina inversión tecnológica, despliegue industrial y adopción empresarial acelerada.
Según la consultora, el gasto global en inteligencia artificial podría superar los US$2,1 billones hacia 2029. Además, la IA ya está transformando sectores como manufactura, retail, telecomunicaciones, banca y logística.
Sin embargo, el dato más relevante no es únicamente económico. China está construyendo un ecosistema integral que conecta software, cloud, robótica, automatización y edge AI. Como resultado, la competencia tecnológica mundial entra en una nueva etapa. La batalla ya no es solo por modelos generativos. Ahora también se disputa el control de la infraestructura cognitiva global.
IDC resalta que el mercado global de inteligencia artificial crecerá desde US$940.000 millones en 2026 hasta superar los US$2,1 billones en 2029. Eso representa una de las aceleraciones tecnológicas más rápidas de la historia reciente.
¿Qué es el AI Supercycle y por qué cambia la economía global?
IDC utiliza el término “AI Supercycle” para describir una transformación tecnológica de largo plazo. Este concepto suele aplicarse a cambios estructurales que reorganizan industrias completas. En el pasado vimos superciclos con la electrificación, el auge de internet y luego con los teléfonos inteligentes y la computación en la nube. Ahora es el turno para la inteligencia artificial.
Y esto se debe a que la IA ya superó el papel de herramienta de productividad. Ahora comienza es el núcleo operativo de múltiples sectores económicos. Actualmente, las empresas integran IA en temas tan diversos como atención al cliente y automatización. Pero también la vemos en análisis predictivo, ciberseguridad, logística y operaciones financieras.
Concretamente, IDC calcula que el gasto mundial en infraestructura para IA crecerá cerca de 28% anual durante los próximos años, impulsado por centros de datos, edge computing y automatización empresarial. Además, la IA empieza a combinarse con edge computing, centros de datos y sistemas autónomos. Precisamente, empresas como Microsoft, Google y Amazon impulsaron esta transición desde el cloud y los modelos generativos.
Sin embargo, China busca algo más ambicioso. Según el análisis de IDC, su estrategia apunta a industrializar la inteligencia artificial a gran escala.
China ya no sigue a Silicon Valley: ahora desarrolla su propio ecosistema IA
Durante años, China fue vista como una potencia de replicación tecnológica. No obstante, el escenario cambió de forma casi imperceptible para la economía occidental. Hoy, el país asiático desarrolla plataformas, chips, infraestructura y soluciones empresariales propias. Además, combina innovación tecnológica con capacidad industrial y apoyo estatal.
Ese enfoque le permite acelerar la adopción de IA en manufactura, smart cities y comercio electrónico. También, en elementos estructurales como la movilidad, las telecomunicaciones y los servicios financieros. IDC también proyecta que China tendrá una de las tasas de adopción empresarial de IA más aceleradas del planeta, impulsada por manufactura inteligente, smart cities y automatización industrial.
Uno de los casos más representativos es Huawei. Tras las restricciones estadounidenses, la compañía fortaleció su ecosistema tecnológico con tecnologías como los chips Ascend, su infraestructura para cloud y el edge AI integrados en centros de datos empresariales. Al mismo tiempo, Alibaba Cloud y Tencent siguen ampliando plataformas de inteligencia artificial orientadas a servicios corporativos.
La ventaja china no depende únicamente de innovación técnica. También se sustenta en velocid ad de despliegue, integración vertical, escala manufacturera y acceso masivo a datos. En consecuencia, China ya no compite únicamente contra Silicon Valley. Ahora construye un ecosistema alternativo de IA con alcance global.
MaaS: el modelo de negocio que transformará la inteligencia artificial empresarial
Uno de los puntos más relevantes del informe de IDC es el crecimiento del modelo MaaS o Model-as-a-Service. Este esquema permite que las empresas consuman capacidades de IA bajo demanda. Así, las organizaciones no necesitan desarrollar modelos fundacionales propios. En la práctica, MaaS funciona mediante APIs, plataformas cloud, copilots, automatización, mientras utiliza asistentes inteligentes y agentes empresariales.
El modelo recuerda la evolución del cloud computing durante la última década, algo que ya conocen y aplican con confianza. Hoy, muchas empresas, en lugar de construir infraestructura propia, prefieren consumen servicios tecnológicos escalables para acciones determinadas. Así, compañías como Baidu ahora impulsan plataformas empresariales basadas en IA generativa. Su ecosistema incluye modelos avanzados, automatización y servicios integrados en la nube. Tal como lo hacen empresas como OpenAI y Anthropic.
Sin embargo, China tiene una ventaja estratégica. El país puede integrar MaaS directamente con frentes tan diversos como ciudades inteligentes, manufactura. Logística y comercio electrónico. Y puede avanzar hacia modelos de seguridad, gestión, identidad y pagos digitales. En concreto, IDC proyecta que el segmento MaaS crecerá a una tasa compuesta anual superior al 1.100% durante los próximos años. Ese dato revela que la industria se mueve hacia modelos de IA consumidos como servicio, del mismo modo que ocurrió con el cloud computing.
Por esa razón, IDC considera que este segmento será uno de los más explosivos de la próxima década.
La robótica y la IA física serán el gran multiplicador industrial
Occidente todavía concentra gran parte de la conversación sobre IA en software generativo. Sin embargo, China avanza hacia una integración más amplia entre inteligencia artificial y sistemas físicos. Ese enfoque i ncluye temas críticos como robótica humanoide, automatización industrial y drones, sumados a nuevos modelos de movilidad autónoma apoyados con edge AI.
Empresas como Unitree Robotics desarrollan robots humanoides para automatización y operaciones industriales. De manera similar, UBTECH Robotics trabaja en soluciones robóticas impulsadas por IA. Además, fabricantes como BYD y Xiaomi expanden ecosistemas donde convergen sensores y vehículos eléctricos, con automatización, conectividad y procesamiento inteligente. De hecho, la IA física podría convertirse en el principal motor de productividad industrial durante los próximos años. La razón es simple. La inteligencia artificial dejará de operar únicamente en plataformas digitales. También comenzará a interactuar directamente con fábricas, ciudades, transporte y cadenas logísticas.
En consecuencia, la robótica podría redefinir sectores completos de la economía mundial. Según IDC, el mercado chino de robótica podría crecer cerca de 94% anual hacia 2029. Eso convertiría al país en el mayor ecosistema mundial de automatización inteligente.
La nueva guerra tecnológica se centra en la soberanía digital
Visto así, Estados Unidos mantiene el liderazgo en modelos avanzados y GPUs de alto desempeño. Empresas como NVIDIA, AMD y OpenAI continúan dominando áreas clave del mercado. Actualmente, China representa cerca del 30% de la manufactura global. Si logra combinar esa capacidad industrial con IA avanzada, podría redefinir las cadenas tecnológicas mundiales. No obstante, las restricciones comerciales aceleraron el desarrollo tecnológico chino. Actualmente, empresas como SMIC fortalecen la producción nacional de semiconductores. Al mismo tiempo, Huawei impulsa arquitecturas propias para inteligencia artificial y centros de datos.
El objetivo chino es reducir la dependencia tecnológica extranjera. Además, busca construir soberanía digital completa en infraestructura crítica. Por esa razón, la competencia entre Estados Unidos y China ya no se limita a dispositivos o software. Ahora la disputa se extiende a la infraestructura cloud, las telecomunicaciones, los chips, sin dejar de lado la IA generativa, el edge computing y control de datos.
En otras palabras, el mundo entra en una nueva etapa de competencia geopolítica basada en infraestructura cognitiva.
América Latina entra en una nueva disputa por infraestructura tecnológica
El avance chino en inteligencia artificial también tendrá impacto directo en América Latina. La región enfrenta una decisión estratégica compleja. Durante los próximos años, gobiernos y empresas deberán elegir entre distintos ecosistemas tecnológicos globales. Esa decisión influirá en los sectores de telecomunicaciones, movilidad, banca, y retail. A la vez, sectores como las smart cities, la ciberseguridad y automatización estatal, entrarán al menú de los negocios chinos.
Empresas como Huawei ya tienen fuerte presencia regional en infraestructura y conectividad. Además, fabricantes chinos ya avanzan en soluciones que la región demanda. Sin embargo, América Latina todavía enfrenta desafíos importantes en soberanía digital, desarrollo tecnológico, así como en infraestructura local y en formación de talento especializado. Por eso, la discusión regional no debe limitarse al uso de chatbots o asistentes virtuales.
La verdadera pregunta es esta: ¿quién controlará la infraestructura tecnológica que operará las economías latinoamericanas durante las próximas décadas?
Esa decisión podría definir el futuro digital de la región.

