Los datos alternativos permiten anticipar el ciclo económico, pero obligan a repensar ética, gobernanza y regulación en banca, sector público y analítica avanzada.
Claudia Sahm, economista y directora en New Century Advisors, muestra cómo los bancos centrales ya usan datos alternativos para ver antes los giros del ciclo. En su artículo “Alternative Data and Monetary Policy”, publicado en Finance & Development del FMI, explica cómo la Reserva Federal combina diversas fuentes de datos . Entre ellos aparecen nóminas privadas, pagos con tarjeta, precios online, movilidad y registros fiscales. Con esa combinación, sigue el empleo, el consumo y la inflación con semanas de ventaja sobre las estadísticas oficiales.
Sahm insiste en que los datos privados “no sustituyen a las estadísticas oficiales, sino que las complementan”. Además, destaca que su valor está en la “inmediatez y granularidad” para detectar puntos de giro. En la práctica, permiten reaccionar más rápido ante shocks como la pandemia, los huracanes o cambios en aranceles, por ejemplo. También ayudan a entender mejor cuáles grupos sociales ganan o pierden con las decisiones de política monetaria.
De cualquier modo, es imperativo tener como base datos coherentes que no se desarticulen de la realidad bajo ninguna circunstancia.
Por qué los datos alternativos son una oportunidad económica
También, los datos deben ser gestionados de forma ética por los involucrados. La seguridad, confiabilidad y hasta la reputación de los ciudadanos depende de esto.
De igual forma, resulta primordial que los gobiernos y las entidades regulatorias del sistema financiero asuman responsabilidades sobre los datos con los que toman decisiones.
Entidades como la OCDE, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, dedican tiempo para analizar cómo se incorporan datos alternativos en las economías mundiales. La evolución de esta tendencia se verá a lo largo de la década y ya deja importantes resultados, principalmente en Estados Unidos.
Para la alta gerencia de bancos, fintech, aseguradoras y empresas de infraestructura digital en América Latina, esto abre una oportunidad clara. Pueden convertir sus datos operativos en insumo macroeconómico y en apoyo para decisiones de política pública.
El lado B: ética y gobernanza antes que hype
La cara menos visible de esta tendencia es el riesgo de usar trazas de datos personales sin un marco sólido de ética y gobernanza. Los datasets que menciona Sahm surgen de nóminas, pagos, movimientos físicos o registros tributarios. Por eso afectan directamente la privacidad, la igualdad de trato y la confianza en las instituciones.
La OCDE propone principios de ética de datos en el sector público, que son un buen punto de partida para datos alternativos. Entre ellos destacan el propósito claro, la proporcionalidad en la cantidad de datos y la transparencia sobre cómo se usan. También exige rendición de cuentas frente a impactos negativos, incluso cuando los proyectos se presentan como innovaciones.
Esto encaja con una advertencia clave de Sahm. La dependencia de bases privadas cerradas reduce la posibilidad de que terceros verifiquen el análisis del banco central. Además, genera asimetrías de información con quienes pueden pagar por esos datos. Para las directivas de la organización, el mensaje es directo. Los datos alternativos son un activo estratégico, pero también una fuente de riesgo reputacional y regulatorio si no se gobiernan bien.
Qué exige hoy la regulación: UE, Brasil, México y Colombia
Unión Europea: GDPR y Data Governance Act
El Reglamento General de Protección de Datos, conocido como GDPR, sigue siendo la referencia global. Exige base legal clara, finalidad determinada, minimización de datos y exactitud razonable. También impone límites de conservación, medidas de seguridad y responsabilidad demostrada de los responsables.
La Data Governance Act añade reglas para reutilizar datos públicos protegidos y para intermediarios de datos. Su objetivo es fomentar el intercambio de datos, pero con confianza y trazabilidad clara. Define condiciones para usar datos sensibles, manteniendo controles y modelos de autorización.
Cualquier banco, proveedor de pagos o empresa de datos que opere con Europa debe alinear sus proyectos de datos alternativos con estos principios. Incluso si solo se inspira en ellos, sirven como estándar de referencia para buenas prácticas.
Brasil: LGPD y autoridad de datos
La LGPD brasileña recoge principios similares, adaptados al contexto local. Habla de finalidad, adecuación, necesidad, libre acceso, calidad de los datos y transparencia. También incorpora seguridad, prevención, no discriminación y responsabilidad con rendición de cuentas.
La Autoridad Nacional de Protección de Datos, ANPD, ha señalado un punto importante. Incluso los datos accesibles públicamente siguen siendo datos personales cuando identifican o pueden identificar personas. Su uso para analítica o IA requiere base legal y salvaguardas claras.
Para los líderes del negocio en Brasil, esto tiene implicaciones directas. Cualquier uso de datos alternativos, como pagos combinados con ubicación o comportamiento online, debe pasar por evaluaciones de impacto. También exige anonimización robusta y controles estrictos de acceso y uso.
México: nueva Ley Federal de Protección de Datos
México actualizó en 2025 su régimen federal de protección de datos personales. La reforma refuerza obligaciones de transparencia, seguridad y responsabilidad para empresas y entidades públicas. También moderniza reglas sobre decisiones automatizadas y tratamiento intensivo de datos.
Para el equipo directivo de bancos y fintech mexicanas, esto eleva el listón. Los proyectos de scoring alternativo, detección de fraude o segmentación avanzada deben documentar base legal y finalidad. Además, deben demostrar salvaguardas técnicas y organizativas y estar listos para auditorías y reclamaciones.
Colombia: hábeas data y Ley 1581
En Colombia, el derecho al hábeas data y la Ley 1581 de 2012 marcan el marco general. Establecen que cualquier tratamiento de datos personales requiere autorización, finalidad específica y veracidad. Exigen también seguridad adecuada y posibilidad real de acceso, rectificación y supresión por parte de los titulares.
Esto afecta de forma directa a proyectos de analítica estatal y bancaria con datos alternativos. Por ejemplo, cuando se usan registros tributarios, nóminas o información de crédito. En estos casos, la regla debe ser garantizar anonimización sólida o apoyarse en leyes especiales claras que delimiten el uso.
En conjunto, estos marcos muestran algo importante. Aprovechar la oportunidad de los datos alternativos exige capacidad tecnológica y una arquitectura jurídica y de gobernanza coherente.
Casos de uso para banca, analítica estatal y responsables de la organización
Banca y pagos: indicadores y riesgos
Los bancos y procesadores de pagos pueden construir indicadores de consumo casi en tiempo real. Para hacerlo, agregan y anonimizan transacciones por sector, ticket promedio y región. Estos indicadores son útiles para bancos centrales y para la propia gestión de riesgo de crédito y liquidez.
Sin embargo, el reto aparece cuando esos mismos datos se usan para scoring alternativo o precios dinámicos. El GDPR, la LGPD y las leyes mexicanas y colombianas obligan a prevenir discriminación indirecta y sesgos. También exigen transparencia mínima hacia los clientes sobre los criterios relevantes.
Analítica estatal y política económica
Las administraciones tributarias y laborales pueden usar registros administrativos para estimar empleo formal y formación de empresas con alta frecuencia. Este enfoque sigue el espíritu de Sahm sobre uso de datos alternativos para mejorar la lectura del ciclo. Permite ajustar mejor la política monetaria y fiscal en contextos volátiles.
Para hacerlo bien, deben aplicar técnicas de anonimización robustas y controles de acceso estrictos. También conviene una supervisión independiente del uso estadístico y de los modelos asociados. Además, los gobiernos pueden publicar tableros de datos abiertos que combinen estadísticas oficiales con indicadores derivados de datos alternativos. Eso fortalece la transparencia y la confianza ciudadana.
Alta gerencia y equipo directivo: agenda mínima
Para la alta dirección, el cuerpo ejecutivo y las directivas de la organización, los datos alternativos deben entrar a la agenda estratégica. Deben verse como palanca de crecimiento y como fuente de riesgo regulatorio al mismo tiempo.
Tres frentes son clave:
- Definir una política corporativa clara sobre qué datos alternativos se pueden usar y para qué fines concretos.
- Alinear esa política con los principios de GDPR, LGPD, la ley mexicana y el régimen colombiano de hábeas data, incluso en operaciones locales.
- Establecer comités entre tecnología, riesgos, jurídico y negocio para aprobar casos de uso y revisar sesgos e impactos de forma periódica.
Como recuerda Sahm, los datos alternativos permiten ver más y más rápido. La pregunta para los responsables del negocio en América Latina es cuán preparados están para las obligaciones éticas y legales que engtraña esta nueva visión de los datos.

